jueves, julio 23, 2009

Entristas, o el triunfo de la esperanza sobre la razón

Para los muy jóvenes, empezaré con la definición de entrismo según Wikipedia:

Por entrismo se conoce una táctica política empleada por algunos grupos trotskistas de la IV Internacional. Consiste en que sus miembros se afilien (entren) en los grandes partidos de masas de sus respectivos países, especialmente en los pertenecientes a la Segunda Internacional. Su objetivo principal es transformar estos partidos reformistas en partidos revolucionarios. Esta táctica ellos entendían que les permitía mantener un contacto cotidiano con decenas de miles de trabajadores, ganando su derecho a participar en la lucha y en la discusión sobre los objetivos del movimiento, al mismo tiempo que les daba la oportunidad indispensable para probar a diario sus ideas y consignas en las acciones de las masas.

El entrismo fue la estrategia que usaron los montos en su momento para intentar volcar a las masas peronistas hacia una revolución de izquierda. Como bien sabían los viejos troskos, ese tipo de entrismo tiene siempre un destino de dilución en la organización a la que intenta transformar. En el caso del peronismo, que no sabe de sutilezas, terminó en la patada en el tujes pública que les propinó Perón, y que todavía, 35 años después, les duele a los avejentados miembros de esa organización.

Pero no quiero en realidad hablar de esos viejos, sino de otra cosa. Quiero hablar de los jóvenes que, un poco con el mismo desnorte intelectual y falta de entendimiento del carácter de las personas, han estado intentando hacer entrismo en el gobierno de los K. En este caso, me refiero a hacer entrismo desde cierto profesionalismo económico. Entre estos entristas se destacan Peirano (que se avivó a tiempo), Lousteau (que se avivó tarde y cuyo error de cálculo en la pelea interna nos llevó a la imbecilidad del la 125) y, ahora, a nuestro Boudou. Son estos tres personas muy distintas que vienen de lugares muy diferentes pero todos comparten la misma fantasía: que es posible modificar desde adentro las concepciones y políticas de este gobierno. Esa fantasía se basa en ignorar la estructura de personalidad de los miembros de la pareja gobernante, y la dinámica del grupo de saltimbanquis que los rodean, que producen rápidos anticuerpos ante cualquier agente externo que piense distinto o les arrebate protagonismo de cara a los diarcas.

Por eso, soy muy poco optimista con respecto a lo que Boudou pueda hacer de positivo (además de pensar que es un profesional muy del montón que en un país con un gobierno sensato no pasaría del nivel de subsecretario de estado)

Veremos

6 comentarios:

Miguel A. Mastroscello dijo...

Postino:

Muy buena la caracterización del trío, así como la exclusión del imperdonable Carlos Fernández, quien sí conocía -por su desempeño previo en el MECON- los puntos que calza la pareja.

Ayer lo veía a Lousteau con Lanata y también pensé que se había avivado tarde.

Lo de Boudou creo que va a terminar bastante mal, ojalá me equivoque (después de todo, uno está arriba del mismo Titanic...)

Saludos.

Anónimo dijo...

me parece que mezclanos ideologia con economia Postino

ayj

Esteban S dijo...

Creo que hubo unos cuantos confundidos que trataron de hacerle entrismo al kirschnerismo, ¿pero esos? Nah.

Lousteau supo desde un principio que lo suyo era quedarse un ratito para hacer curriculum y largarse al primer moco.

il postino dijo...

Esteban, no te creas, Lousteau tiene hambre de fama pero no tenìa entre sus planes inmolarse por el tema agrario ni durar solo 6 meses....

Mariano T. dijo...

Felicitaciones postino por el programa de radio, acabo de escuchar la la grabación.

il postino dijo...

Gracias Mariano! Te mencionè durante el programa

Abrazos