viernes, noviembre 13, 2009

Brillante

El Gobierno ha decidido apoyarse en Moyano y en D´Elía. Brillante. Creo que ni el peor de sus enemigos les podría haber aconsejado más ruinoso (se nota que no contentos con Artemio, se siguen rodeando de inútiles a sueldo...). No acerca con esa movida a nadie, y aleja a la izquierda racional y a la izquierda ultra (si, a los 4), y a los gente que de buena fe aún creía que había algo de progresista en ellos.

Y para peor la Señora habla de sus "compañeros trabajadores"...no estoy seguro, pero la Señora trabajó de algo alguna vez en su vida, o fue siempre empresaria y/o política? Nada mal con eso, pero compañeros son los huevos, que van juntos a todos lados, no los que llaman compañeros a los que laburan en serio (bah, en realidad llama compañeros a los burócratas sindicales...)

jueves, noviembre 12, 2009

Destituyentes

El Gobierno acusa a la oposición, a los medios, a las oscuras e inasibles fuerzas que operan el "poder real", de urdir un plan destituyente. Plan cuyo objetivo sería sacar del poder a este Gobierno. Lamentablemente a muchos del equipo gobernante los traiciona su propia naturaleza: creen que es "destituyente" el hecho que el 70% de la población preferiría otro gobierno a este, y que por ende la oposición desee sacarlos del poder democráticamente, y que los medios reflejen ese ánimo social y esa voluntad política.

No muchachos, no proyecten en los otros sus propias miserias. Lo que pasa es que, simplemente, la gente ya se hartó de sus errores y hasta de sus aciertos, como sucede periódicamente en todo el mundo con gobiernos de todos los colores. No hay nada de que asustarse, pero si se enojan, lo único que lograrán es que la gente se harte aún más. Cualquier encuesta que encarguen por estas semanas les confirmará este dato, así que relájense y gocen, que, como decía Vox Dei en los años de la "juventud maravillosa" todo tiene un final, todo termina...


lunes, noviembre 09, 2009

À la recherche du temps perdu

Recuerdo la primera vez que leí El Capital. Era una edición en dos tomos, algo antigua, que devoré entre mis 18 y 19 años. Tenía en ese entonces la expectativa de saber qué decía en realidad ese libro, y quería leerlo por mi mismo. Tengo la imagen vívida de la impresión inicial que me causó el estilo de escritura de Carlitos, así como la sorpresa por su contenido. En ese momento, por razones solo explicables por mi juventud y mi desconocimiento de tantas cosas que hacen al mundo y a las personas, yo quería creer que ese libro tenía respuestas, y mi lectura fue acrítica, aunque por momentos me daba cuenta que el contenido tenía mucho de alegato político y casi nada de ciencia tal como la estaba estudiando en la facultad.

Muy poquito después, quizás 6 meses o menos, cayó en mis manos La Sociedad Abierta y sus Enemigos, de Popper,un libro escrito en los 40s en el que critica ferozmente al historicismo (con el telón de fondo invisible de la segunda guerra mundial). No sabía quien era Popper, pero había leído a Platón un par de años atrás, y los primeros capítulos en los que destroza con inteligencia a Platón y a sus herederos intelectuales me dieron coraje para avanzar en la lectura y llegar al corazón del libro, en el cual hace una crítica profunda de Carlitos.

Esas dos lecturas marcaron a fuego mi pensamiento posterior: por un lado, el intelectual barbado, leído por sus seguidores con la fruición y el respeto con que los creyentes leen los libros sagrados, encontrando razones hasta en sus errores y lógica hasta lugares donde sólo hay pasión. Por el otro, el filósofo moderno que más se parece a un filósofo de verdad, con su espítiru crítico y su capacidad para evaluar las ideas contra la realidad.

No debo decir que a medida que pasaron los años, me quedó totalmente claro quien estaba más cerca de la verdad. Y cuando la gente de Berlín terminó de derrumbar ese muro ridículo y obsceno (que no existe en Cuba sólo porque se trata de una isla, que si no...), creo que comprobé la diferencia entre una religión (el marxismo) y el intento sincero de entender la realidad (con errores pero con voluntad de SABER) .

Pensar que la humanidad perdió casi un siglo y cientos de millones de vidas por este lamentable error.


sábado, noviembre 07, 2009

El aniversario

Pelotudeando por los links de mi blog favorito, me encontré con un post delicioso que plagiaré al 100% en secreto homenaje a un post sobre el plagio escrito en ese blog y como introducción al aniversario mas importante de todos. (El texto que sigue proviene del blog Conciertos y desconciertos, de un gallego que se las trae)

Porque, en realidad, el comunismo nació para saciar un tipo de sed. Este fenómeno era inevitable, porque en las sociedades contemporáneas se propagó una sed enorme. Por ejemplo, había sed de catecismo, de un catecismo sencillo. Una sed así quema mucho más a un intelectual refinado que a un hombre de la calle. El hombre de la calle siempre dispone de algún catecismo, sustituye uno por otro. Aquello fue algo muy elemental, un simple cálculo matemático. De pronto, empezó a haber de todo en demasía. Había demasiada gente, demasiadas ideas, demasiados libros, demasiados sistemas. Demasiado de todo. Y lo que según los antropólogos de hoy hace al hombre, lo que hace que una sociedad sea humana, es la necesidad de poner orden en esta variedad. Esta variedad es tan horrorosa, se ha vuelto tan horrorosamente grande, que una mente refinada no es capaz de dominarla. No creo que hoy en día nadie sea capaz de proponer un sistema con una mínima honradez intelectual. Es decir, no hay nadie que no sea consciente de la existencia de contraargumentos potentes, básicos e irrefutables, que ponen su sistema en tela de juicio. Hoy en día, para proponer ya no digo un sistema, sino solamente un ciclo coherente de ideas, hay que hacer trampa. Hay que silenciar los argumentos que la inteligencia, la memoria y la lectura nos sugieren. Hay que hacer una elección basada en una trampa intelectual. Hoy, a no ser que alguien posea talento para autoengañarse, sólo un simplón puede ser honrado intelectualmente en el sentido más profundo del término. Y, como ha demostrado la historia del estalinismo, entre los intelectuales, en particular entre los occidentales, el talento para engañarse es monstruosamente grande.

Sin duda la polarización de las sociedades europeas, que empezó a principios de los años treinta, sembró por doquier grupos facistoides, si no directamente fascistas, y trazó una frontera neta entre la izquierda y la derecha. Bien mirado, en la novela
Le mur, de Sartre, se pone de manifiesto la situación de una sociedad partida por el medio, como de un cuchillazo, en esas dos fracciones. Y la necesidad de pronunciarse a favor de unos o de otros. De ahí que defender la posición neutral del pensador resultara tan difícil; esta posición era prácticamente indefendible.

Entonces todavía nadie creía en la victoria del nazismo (1928). ¡Pero si existía un poderoso ejército comunista formado por comunistas incorruptibles y armado hasta los dientes! Mi hipótesis es que, en un momento dado, Stalin paralizó conscientemente el partido. Porque alguien lo paralizó. ¡La política de buscar enemigos entre la izquierda y de organizar huelgas contra el gobierno socialdemócrata de Prusia! El Partido Comunista Alemán organizaba huelgas mano a mano con el partido de Hitler. Pero en toda aquella locura había un método. Tras la llegada de Hitler al poder, en la portada de Inprekor (revista delKomintern), a bombo y platillo un articulazo trinfal del pobre Lenski, que iba a tener un final trágico. Por aquel entonces Lenski estaba en Moscú, pero probablemente viajaba arriba y abajo. E, imagínate, un artículo triunfal para decir que, gracias a Dios, los nazis habían tomado el poder. Que el panorama se había despejado. Que, naturalmente, aquello no iba a durar mucho pero que al menos el engaño de las masas por parte de la socialdemocracia había terminado, que por fin a las masas les había caído la venda de los ojos. Y que llegaba nuestro turno. Y, mirándolo bien, fue lo que ocurrió. El sojuzgamiento de cien millones de habitantes de la Europa del Este, incluidos los dieciocho millones de alemanes, se produjo gracias a Hitler. Sobre los escombros del nazismo. De modo que, al fin y al cabo, Stalin no era tonto.

Los anteriores son fragmentos del libro Mi siglo, confesiones de un intelectual europeo. Se trata de la transcripción de unas largas entrevistas que Czeslaw Milosz hizo a Aleksander Wat en 1965, primero en Berkeley y luego en París. Wat (1900-1967) fue un poeta polaco, simpatizante comunista durante su juventud, represaliado por los soviéticos en la década de los cuarenta, y desencantado de sus compromisos en sus últimos años. Para Wat el comunismo no sólo constituye la diferencia específica del siglo XX, sino que representa la cristalización de lo demoníaco del hombre (en cierto modo, como se ve en uno de los párrafos que he transcrito, el nazismo no fue más que una fase previa necesaria del mismo Mal.) Pero, como acertadamente señala Milosz en el prefacio, lo interesante del libro no es tanto la condena al estalinismo (por más que la abundancia de recuerdos personales aporte una fuerza testimonial de la que carecen los textos de historiadores profesionales), sino la indagación en los factores que hicieron del comunismo un fortísimo imán atractor entre los intelectuales durante todo el siglo pasado y, muy especialmente, entre los occidentales. A estas alturas podría pensarse, ingenuamente, que es un asunto superado, intrascendente. No lo creo. De hecho, es la realidad de los acontecimientos históricos (la caída del comunismo como sistema político) la que lo ha condenado al olvido, al rechazo, pero siguen vigentes los mecanismos intelectuales que, en palabras de Wat, hacen surgir nuestros demonios. La sed de catecismo, dice él, la sed de la simplificación intelectual (incompatible con la honestidad intelectual), que siempre conduce a la polarización, al rechazo de las gamas de grises. En eso no me parece que hayamos cambiado casi nada, no tengo la sensación de que hayamos aprendido la lección (acaso sólo las partes más anecdóticas, por más que atroces, de la historia reciente).

Ella

Ella era una mujer joven, desconocida, que tenía una casa, un marido y dos hijos

Ella era pobre, pero digna, trabajadora, y deseaba que sus hijos tuvieran un mejor destino

Ella tenía un hijo de ocho años y otro de dos

Ella tenía una bicicleta y un par de zapatillas

Ella salía temprano de su casa para ir a trabajar en su bicicleta

Ella se cruzó con tres hijos de puta que decidieron que su bicicleta no debía ser de ella

La empujaron, ella cayó, se intentó defender, la apuñalaron al costado de la ruta

Murió a la mañana siguiente en un hospital público

Pero como no se llama Cáceres no enviarán a 500 policías a buscar a los culpables
No saldrá en ninguna estadística
No impulsará discursos indignados del lameculos de turno

Será parte de la sensación de inseguridad, tan inexistente desde las alturas del poder o tan ignorada o maquillada por sofistas de medio pelo a sueldo del poder.

Esa sensación que mata muchos más pobres que ricos cada día, en cada rincón del Gran Buenos Aires, donde te matan por 15 pesos, por un par de zapatillas o por una garrafa.

Por suerte este tema le preocupa mucho a nuestra sensible y tilinga progresía. Pero les preocupa mucho más la ley de medios (tan vital!), o el nuevo DNI (imprescindible!), o asegurarse que nadie ose llamar dictadura a ese mamarracho que sucede en Cuba (pecado!). O cortar una calle en defensa de trabajadores de una planta fabril.....sin haber pisado nunca una fábrica...

Y ella, mientras tanto, sigue muerta.


miércoles, noviembre 04, 2009

Fragmentos apócrifos de una posible plegaria brasilera

O Deus

Tú que nos diste el Carnaval, Ipanema, la floresta el cerrado y la cachaca
Que nos regalaste el Amazonas, las caderas de nuestras mujeres, y sus sonrisas
Que nos diste a la verdeamarelha, el samba y la bossa, a Vinicius, a Tom y a Joao

Tu, no te olvides ahora de nosotros, Deus
Ahora que parece que el mundo se ha rendido ante nosotros
que nos miran bellos, que nos llaman buenos,
que quizás cumplamos con ser o maior milagro do mundo

Ahora Deus, te pedimos,
que no nos dejes caer en la enfermedad argentina

No nos des dirigentes sin visión,
no nos des ídolos drogadictos, asesinos o resentidos
No nos dejes caer en la soberbia
ni en la depresión melancólica

Evítanos el calvario de repetir siempre los mismo errores
y no permitas que el pasado nos nuble el futuro
No nos hagas creer que las ideas del pasado siguen vivas
y que un fin justifica cualquier medio
O que un cretino es mejor si piensa igual que uno

No hagas de nuestros dolores un cliché
ni dejes que nos regocijemos en la sarna del pasado
Cúranos o Deus, de ese pasado

Danos la sabiduría para comprender que no somos ricos,
sino que nos hacemos ricos por nuestros actos
y que el único destino es el que construimos o destruimos nosotros mismos

Oh Deus, recuèrdanos dìa a día que la culpa de nuestros males
está en nosotros y no en un lejano grupo de ignotos malvados

Sálvanos de los sofistas, de los traficantes de emociones, de los ideólogos de la nada

Deus, ahora que tendremos el Mundial y tendremos los Juegos,
no nos dejes olvidar que otros estuvieron más arriba y se dejaron caer al abismo.

Oh Pai, aparta de mi ese caliz!
No dejes que tengamos
la enfermedad argentina


lunes, noviembre 02, 2009

La inseguridad nuestra de cada día

El problema de la inseguridad es, por definición, complejo, y su resolución necesariamente lenta y tortuosa. Pero hay algo que es seguro: si queremos resolver este tema hay que hacer ALGO. Pero este gobierno se especializa en hacer la plancha en todos los temas importantes y en batir el parche en temas que no le importan a nadie (e.g. medios: ¿ a quièn carajo le parece urgente, aparte de a los periodistas y a los políticos, ese tema en la Argentina de hoy?????? Podíamos estar 10 años más sin esa ley y no hubiera cambiado nada....)

Las soluciones al tema seguridad parecen siempre seguir trayectorias dicotómicas:
  1. Palo y a la bolsa: la solución mano dura, de derecha, represora, etc. etc. etc., que lo que dice es que la mejor manera de eliminar a la inseguridad es, ejem, eliminando a los delincuentes, de formas más o menos violentas. Esta solución incluye desde aumentar el presupuesto y entrenamiento de las fuerzas policiales, reducir las edades de imputabilidad, darle más libertad de acción a la cana hasta impulsar la pena de muerte, aumentar las penas, construir más cárceles y dejar de darle tanta bola a los derechos de los delincuentes. En cierta forma, esta visión asume que los delincuentes son delincuentes innatos, y que el entorno social es una excusa más para diluir sus responsabilidades.
  2. We are the world: esta visión apunta a que la delincuencia es un emergente de problemas sociales más profundos, y por ende que se debe apuntar más a resolver esos problemas en lugar de enfocarse en reprimir. Esto incluye temas de educación, reeducación, empleo, inserción de sectores marginados, etc pero también impulsa un mayor garantismo, y menor libertad de acción para las fuerzas policiales.
Obviamente, he caricaturizado un poco estas posturas, pero no demasiado. Y, obviamente, ambas posiciones me parecen insuficientes, las primeras por demasiado tácticas (no las juzgaré moralmente en este post), las segundas por demasiado poco efectivas en el corto plazo.

Y ¿cuál sería el mejor plan? Me parece a mi uno que, sin temor de ser tildado de represor o de pelotudo, combine medidas represivas de corto con medidas de mejora social de mediano plazo.

Ejemplo: endurecer las penas, pero no por cada delito individual, sino por la repetición del delito. En USA tienen una regulación que llamen one, two three and out. Al tercer delito te comes 20 años aunque sea por robarte un chupetín. Me parece que, aunque dura, esa ley reconoce el hecho que hay gente que es mejor sacarla de la circulaciòn porque no hay forma de corregirla, y que la repetitividad es un buen proxy de la incorregibilidad. Combinado con esto, debe haber un presupuesto para enfocar la acción social en los temas donde la delincuencia se nutre: narcotráfico, pobreza extrema, familias desmembradas de bajos recursos y poca educación. Creación de talleres de oficios para adolescentes, planes de deporte, infrastructura urbana en zonas carenciadas, penas durísimas para los narcos, soporte alimentario para madres solas etc etc etc

Y lo obvio: policía profesionalizada, a cargo de gente que sepa del tema....jueces duros con la mano dura que exceda lo legal, y durísimos con los delincuentes. Ah, y recordar en la TV pública que el adjetivo transgresor es descriptivo y no calificativo. Y si fuera calificativo, no es necesariamente positivo.

Me imagino que con unos 600 palitos al año se podrían financiar planes que apunten a esto último....uh, pero casi casi lo mismo que cuesta el Futbol para Todos....no, mejor sigamos con el fútbol "gratis" no?




sábado, octubre 31, 2009

Volví

De donde nunca me fui.....

Me tomé unas semanas de descanso del blogging....estaba un poco saturado de coyuntura.

La saturación no se me ha ido, pero si han regresado las ganas de escribir

Veremos que sale
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