viernes, abril 21, 2006

La inversión, los extranjeros y otras yerbas

Homoeconomicus no quiere que pongan plata en Argentina. Me acabo de enterar por su post que si viene un tipo de afuera y compra una empresa de capital nacional, eso no es inversión. O sea, ¿inversión sería sólo montar algo nuevo de cero? Contáselo eso al tipo que firmó el cheque de Us$200 palos por la compra de, digamos, Terrabusi. Te juro que te va a mirar muy raro si le decís que él no invirtió en el país....

Si no me equivoco la definición de IED es algo así como aquella inversión de un ente extranjero que tiene por objetivo tener una participación duradera en una empresa local. Nunca leí que IED fuera sólo para proyectos de cero.

Ahora, podemos pensar que es mejor para el país la inversión "greenfield", en montar algo de cero (tipo Farmacity), que la de comprar una entidad en marcha (tipo Bonafide o Coniglio, del inefable defensor de la industria nacional De Mendiguren). Pero eso no tiene sentido desde un punto de vista de creación de valor. La mejor inversión es la que genera más valor. Y en general es más factible generar valor a partir de algo en marcha que entrando desde cero. De hecho, en muchos sectores de un país de la escala de Argentina es impracticable pensar en agregar una empresa más. Simplemente no existe el mercado para ellas. Y de nada sirve que venga inversión que no pueda ser rentable o para generar proyectos inviables......

Homo dice que sólo el 7% de la inversión total en los noventas fue extranjera y genuina. Pero la cuenta del 7 % para mi está mal. Para hacer la cuenta bien deberías descontar de la inversión total (del denominador) la inversión que para vos no es inversión. Y esa inversión "de mala calidad" no solo incluye los 43 mil palitos de cambios de mano de local a extranjero, sino también los cambios de manos entre inversores locales (por ejemplo, si yo te compro a vos una máquina, que en tus libros vale cero, es inversión en mi planta, aunque sólo haya sido un cambio de manos, no?) Es más, toda inversión es siempre un cambio de manos entre alguien que tiene plata y alguien que tiene un activo...No se cuánto dará el valor ajustado, pero seguro bastante más que el 7%

Y aunque todas las cuentas estuvieran bien, aún queda un tema de fondo: la inversión extranjera sigue siendo importante, sea cual sea su nivel, porque es la única forma real de financiar el crecimiento por encima de las posibilidades propias del país y sin endeudarse. Porque aún en un cambio de manos, alguien se llevó los 200 palitos de Terrabusi, o los xx de Havanna. Me refiero a alguien con pasaporte argentino. Y son ellos, y no los inversores extranjeros, los que decidieron sobre qué destino darle a esas monedas.....(otras razones para favorecer la IED: aporte de innovaciones tecnológicas, dinamismo empresarial, mejores prácticas, etc etc etc)

Finalmente ¿Sos de los que piensan que quienes invirtieron de afuera en Argentina en los 90s se llenaron de oro? No fue así. La rentabilidad promedio durante los 90 de la IED fue del 7%. Para darte una idea, una inversión en un índice de S&P500 da históricamente más del 10%, con un riesgo algo menor que el de Argentina....Vos te preguntás si valió la pena arrodillarse (¿quién se arrodilló?) por ese capital. Yo pienso que los que invirtieron se preguntan: ¿valió la pena meterse en ese mercado para ganar un 7%? Y te aseguro que van a pensar antes de volver a poner mucha plata acá. 90? Por mail te mandaré un gráfico con la IED en países de LATAM del 92 al 2002. Argentina fue hasta el 2001 el 2do o 3er destino en la región, lejos del resto. De la devaluación en adelante, nunca pasamos del 4to puesto....Me parece que en este tema hemos ido muuuy para atrás.


Para nuestro homoeconomicus está bien espantar a la inversión extranjera; o que al menos, da lo mismo. No puedo pensar en una mejor receta para el estancamiento de largo plazo

2 comentarios:

Homo economicus dijo...

Hola Postino. Gracias por ser un asiduo lector de nuestro blog.
Sin embargo, me gustaría que interpretes que lo que queremos nosotros es agrandar la torta. No queremos invitar gente a la fiesta y que no traiga nada para tomar.
Esta metáfora sirve como resumen de nuestra creencia.
Una actividad puede generar mucho dinero, pero a fin de cuentas, como economistas, no como consultores ni inversores, nos interesa que las inversiones generen riqueza (lo que Adam Smith llama riqueza).
Cuando uno lee a Adam Smith, se da cuenta que la visión idílica que él interpreta del sistema económico capitalista es que la riqueza surge de la capacidad de producción y la productividad del sistema económico, que hace a todos los habitantes más ricos (claro, si se distribuye bien agregaría yo).
Él contradice a los mercantilistas, que creían que la riqueza era el oro en sí mismo, y que se obtenía con el intercambio, pero provenía de una visión desde ellos mismos de la economía, y no desde la visión general del sistema económico.
Mientras que la riqueza individual se puede conseguir por distintos medios, la riqueza general surge de la producción.
Adam Smith señala que cada uno, intentando producir lo más posible para ganar más, resultará en una mayor producción para el conjunto. Por eso, interpreta que lo mejor para uno mismo va a ser lo mejor para el conjunto, y que el sistema económico asignará bien de esta manera los recursos. Nosotros, como economistas con mucha menos fe en el mercado como perfecto, nos interesa evitar inversiones que no generen mayor producción, sino que redunden en transferencias de riqueza, las cuales, si bien pueden ser muy fructíferas para el individuo, no resultan en mayor riqueza para el conjunto.

Abrazos

il postino dijo...

Homo, no puedo estar más en acuerdo con vos. El objeto de toda política económioca debería ser la mayor riqueza de la gente, e idealmetne una mejor distribución de la misma (aunque esto no necesariamente implique una distribución igualitaria)

También coincido en que aumentar la capacidad productiva es un camino para aumentar la riqueza.

Pero disiento en creer que si alguien invierte en un país eso no aumenta la riqueza del país. Te doy tres razones:
1. Si un extranjero compra algo a un argentino, ese argentino recibe dinero, y el activo permanece en el país, por ende el pais es más rico (a menos que el argentino decida sacar ese dinero del país)
2. Si una multinacional compra una fábrica argentina, salvo en casos puntuales, el efecto más probable es una mejora de la productividad, una transferencia de tecnología y de know how, y muchas veces un incremento de la producción. Esto aplica especialmente en empresas de servicios. Desde luego, ese extranjero podrá llevarse parte de las utilidades a us país de origen como compensación por los riesgos tomados, pero la cuenta en todo caso da positiva.
3. Si un extranjero simplemente entra a una empresa para cerrarla, y paga por ello (caso extremo pero posible) aún así el país queda hecho, con menor capacidad productiva pero no con menor riqueza.

Y el ejemplo más contudente de todos: USA cada vez produce menos cosas, pero cada vez tiene mayor productividad y cada vez es más rico. Adiviná de donde proviene esa riqueza? Obviamente de la habilidad de USA para atraer capitales de todo el mundo, que son quienes financian su crecimiento.

Obviamente a mi me encantan las inversiones que aumentan la capacidad productiva, pero despreciar a las otras me parece que ayuda poco al crecimiento del pais. Imaginate este pais con una YPF estatal. Si bien es contrafáctico, estoy seguro que aún hoy perdería plata (como lo hizo durante tantos años en el pasado)
Gracias por tu comentario